domingo, 10 de diciembre de 2006

Otra adivinanza

Había una vez un hombre que no tenía reloj, ni de pulsera, ni de bolsillo, pero tenía un reloj de pared muy exacto que sólo se paraba cuando se olvidaba de darle cuerda. Cuando esto ocurría, iba a casa de un amigo suyo, pasaba la tarde con él y al volver a casa ponía el reloj en hora. ¿Cómo es posible esto sin saber de antemano el tiempo que tardaba en el camino?

1 comentario:

BEA!! dijo...

holaaaaaaaaa!!! tiaaa ya puedo escribir aquí!! jeje que guay!!

aver si me mandas la solucion del del reloj, el otro lo seguiré pensando!

besitosss